Inteligencia artificial y desinformación: el nuevo frente del daño digital
El acelerador tecnológico
Si la desinformación ya era un problema grave antes de los grandes modelos de lenguaje, la IA generativa lo convierte en un desafío de escala completamente diferente. La capacidad de producir texto, imágenes, audio y video falso —pero convincente— a un costo marginal cercano a cero transforma la naturaleza del daño digital.
El problema de la atribución
¿Quién responde cuando un deepfake daña la reputación de una persona? ¿El modelo de IA? ¿La empresa que lo desarrolló? ¿El usuario que lo generó? ¿La plataforma que lo distribuyó? Las respuestas no son obvias y requieren marcos jurídicos nuevos.
Hacia una regulación inteligente
La respuesta no puede ser prohibir la IA generativa. Debe enfocarse en: mecanismos de trazabilidad, responsabilidad de plataformas por amplificación y procesos expeditos de contextualización judicial cuando se compruebe el daño.
